La
producción orgánica en Iturbe tiene características
especiales que la hacen particularmente apropiada para
un desarrollo sostenible.
En primer lugar, se trabaja con cientos de productores
en pequeña y mediana escala, que cultivan no
solamente caña de azúcar, sino cultivos
de consumo y otros cultivos de renta bajo el sistema
orgánico.
Su agricultura es generalmente basada en tecnología
tradicional, que proviene de prácticas ancestrales,
enmarcadas en su tradición y cultura.
La relación de largo plazo establecida con la
empresa industrial hace que los productores sean especialmente
abiertos a evolucionar hacia nuevas prácticas
productivas que preserven lo mejor de la agricultura
tradicional junto con los avances en producción
orgánica.
Siguiendo el espíritu del desarrollo sostenible
y las normas orgánicas internacionales, Azucarera
Iturbe no solo implementa medidas de reforestación
y de cuidado ambiental, sino también educa a
toda persona en su área de influencia a tener
iniciativa ambiental.
Como parte de su política de
promover el bienestar de los cañicultores, la
empresa propició la inscripción de la
Asociación de Cañicultores en el sistema
internacional de comercio justo (FLO-CERT) con el cual
una parte de las ventas de azúcares orgánicos
se realiza bajo dicho registro, con lo cual los cañicultores
se benefician de un ingreso adicional, que es dedicado
a proyectos de mejoramiento económico y social.
Un sistema similar es aplicado por
uno de los grandes compradores de azúcares orgánicos
de Alemania, la empresa Rapunzel, que tiene el sistema
"Mano a mano", que beneficia no solamente
a los cañicultores sino también a los
obreros y funcionarios de la empresa.
Como iniciativa permanente, financia
la educación de cientos de jóvenes en
el Colegio de Comercio de Iturbe, que en más
de diez años de funcionamiento ha formado a más
de 200 bachilleres, muchos de los cuales trabajan en
distintas areas de la empresa y otros han continuado
sus estudios universitarios, con becas de la empresa.
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